La interacción entre el ser humano y la naturaleza ha existido siempre y tiene su fundamento en la estrecha unidad de todas las formas de la evolución en el Universo. La supervivencia de cualquier organismo depende de los recursos de materia y energía existentes en el medio. Los seres humanos satisfacemos todas nuestras necesidades básicas (alimento, ropa, energía…) gracias a los recursos que nos ofrece la Naturaleza. Sin embargo, nuestra relación con ella está siempre tamizada por las exigencias culturales que rigen el mundo en que vivimos, la sociedad. Estos recursos son los bienes que nos proporciona el medio, resultado de los ciclos y de las condiciones naturales que han imperado en el planeta a lo largo de periodos de tiempo normalmente muy amplios desde la perspectiva de una vida humana. Cuando los tiempos que rigen una y otra, sociedad y naturaleza, no coinciden, siempre es ésta última la que resulta alterada y adaptada a nuestras circunstancias vitales, y es en estos casos cuando la fragilidad del equilibrio ambiental peligra de manera más palpable. La extracción de recursos naturales, la emisión de contaminantes al medio, la elevadísima generación de residuos… dentro de los parámetros de rapidez y velocidad que caracterizan las sociedades capitalistas en la actualidad (lo queremos TODO y lo queremos YA), están desencadenando una serie de cambios y alteraciones en la naturaleza que, de no impedirlo, serán irreversibles. Se trata de un proceso de sobreexplotación tan alarmante que el planeta, tal y como hoy lo conocemos, podría sufrir unas consecuencias devastadoras para la vida que sobre él se asienta.

Palabras clave

  • Interdependencia
  • Equilibrio
  • Fragilidad
  • Educación
  • Recursos naturales
  • Residuos

Cuestión de ritmos

Para entender mejor lo comentado hasta ahora sería bueno considerar una diferenciación entre los tipos de recursos de los que estamos hablando:

  • Recursos renovables: son los bienes naturales que se reponen en un periodo de tiempo similar al de la vida media del ser humano (alimentos, recursos forestales, agua…¿?: el asunto es tan grave que algunos de los tradicionalmente considerados como recursos renovables –léase agua potable, bosques…- están seriamente cuestionados en la actualidad debido, precisamente, a su cada vez más evidente escasez y a su dificultad de regeneración).
  • Recursos no renovables: los bienes naturales cuyo tiempo de regeneración es mucho mayor que el de la vida media del ser humano (carbón, petróleo, recursos minerales…), lo que los hace prácticamente irrecuperables debido a su progresivo agotamiento.
  • Recursos potenciales: los bienes naturales que actualmente no se aprovechan, o no todo lo que podrían, pero pueden utilizarse en un futuro próximo si las condiciones tecnológicas y económicas lo permiten (energías alternativas: solar, biomasa, eólica; combustibles vegetales y/o animales: tojo/aceite de pescado…).

Un poco de historia

El impacto de la humanidad sobre la Naturaleza comienza con el uso del fuego y la utilización de instrumentos de piedra en la Prehistoria. Posteriormente la práctica agrícola contribuye a ir modificando el medio ambiente favoreciendo el crecimiento de determinadas especies e iniciando la deforestación de los territorios. La revolución industrial marca ya un cambio radical en la organización y modo de vida de la sociedad, constituyendo el inicio de la carrera en el consumo de materia y energía por parte de la humanidad, y siendo potenciada por los avances tecnológicos que se van sucediendo. Las consecuencias inmediatas ante el consumo exacerbado actual, junto con el aumento de la población, son impredecibles a medio plazo.

Mapa conceptual

Algunas cuestiones fundamentales

Para empezar:

  • ¿A qué ritmo pueden regenerarse los recursos renovables sin llegar al agotamiento de los ecosistemas?
  • ¿Posee la Tierra recursos no renovables en cantidad suficiente como para mantener el modo de vida de las sociedades occidentales?

Para continuar:

  • ¿Por qué no se ponen en marcha medidas encaminadas a paliar los efectos devastadores de la sobreexplotación y contaminación de los recursos naturales?
  • ¿Por qué no se incentivan los cambios a energías alternativas?
  • ¿Por qué siguen incrementándose los impactos ambientales que atentan contra el equilibrio de los ecosistemas (sobreexplotación del suelo, de los acuíferos, del litoral, uso de productos químicos contaminantes en la industria, agricultura y ganadería…)?
  • ¿Por qué no se dirigen los esfuerzos (económicos, tecnológicos, sociales, educativos) a la raíz del problema y se opta ya por reeducar a la población en una mentalidad de consumo responsable?

Para avanzar:

  • ¿En qué medida es responsable del deterioro socioambiental el actual modelo económico?
  • ¿Hay alternativas reales?

Educación ambiental

La preocupación en torno a la problemática ambiental ha estado presente en el ámbito educativo desde finales de los años 70, aunque no puede decirse que sea algo que haya preocupado demasiado en los planes académicos. Actualmente algo está cambiando en el tratamiento de los valores en la educación formal.

La comprensión de los problemas del medio ambiente precisa una visión integral y no solo naturalista que contemple todas las disciplinas para conocer el origen y las causas de los fenómenos medioambientales y de cómo afecta la acción del ser humano sobre el medio.

Por ello, el estudio del MA en relación con el consumo debe integrarse en el marco de todas las áreas de conocimiento y dotarlo de una metodología interdisciplinar. En cualquier caso, los educadores debemos potenciar comportamientos proposicionales y humanos que incidan, primero en los entornos próximos, y que gradualmente se proyecten sobre espacios más amplios.

Para tal efecto podemos hacer uso de estrategias variadas:

  • salidas de campo
  • campamentos de trabajo
  • itinerarios ecológicos
  • charlas y conferencias
  • vídeos y materiales telemáticos